El pasado lunes,8 de Mayo, celebramos la fiesta de San Miguel Arcángel, patrón de nuestro pueblo.
Los mayordomos de este día tan señalado fueron Florencia Díaz y Angel Marín, acompañados por todos sus amigos y demás familiares. El ambiente que se respiró durante toda la celebración fue muy ameno, ya que días pasados estuvimos debatiendo en el pueblo cual sería el día apropiado para dicha fiesta.
Este año, como novedad, los arcos se han instalado en la plaza, y no como antiguamente en las calles adyacentes.
La mayor parte de la gente de la localidad, acompañó al Santo Patrón durante la procesión y posteriormente en la Iglesia.
La loa fue escrita por "Tía Florencia y recitada por "Tía Marcelina", la madre de Candidín (Internauta del Foro).
La anécdota del día fue protagonizada por D. José, cuando se dispuso a dar la sagrada forma a varias personas que se encontraban en medio del pasillo y no encontrar
la llave del Sagrario. Varias personas asistentes a la misa, subieron rapidamente al altar a
buscar la llave, y tras varios minutos de espera y no aparecer la misma, el cura tomó la decisión de que la gente abandonara el pasillo y volviera a sentarse en sus asientos para proseguir con la ceremonia. En estos momentos indecisos, una persona asistente a la misa encontró la llave en la sacristía, y así por fin la gente pudo tomar la comunión.
Posteriormente, finalizada la misa, asistimos a un convite organizado por los mayordomos.
San Miguel es nuestro Patrón, y no deberíamos olvidarlo.
Cuanto mayores habrán puesto por primera vez "La enramá" el día de San Miguel.

Un saludo para todos desde Portaje. Zaudejo.

UN PORTAJERO EN EL ESPACIO (EPISODIO VII)

Ayer por la mañana, cuando apenas despunto el sol, fue lanzada la nave Coguto I desde las instalaciones que la Agencia Aeroespacial Portajera posee en Cabo Cañaveral. Cerca de cien mil personas que acudieron al evento desde la gran explanada del Puerto de los Castaños apoyaron con gritos y pancartas a Raúl do Viçenzo, su astronauta, que con lagrimas en los ojos se despidió enfundado en su traje espacial. Los víveres que le han sido proporcionados a Raúl do Viçenzo durante los diez días que durará su misión han sido  parcos: seis cuerdas de patatera liofilizadas y deshidratadas, una botella de vino del camión y un cartón de Ducados. Tras el tres, dos, uno, cero, Ignición, la nave Coguto I despegó en medio de una gran bola de fuego y polvo saliendo a una velocidad de doscientos mil kilómetros por hora, perdiéndose en el espacio en pocos segundos.
Para Portaje Press, Sordo Montes.

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