LA FRAGUA

La fragua era el taller del pueblo, allí se reparaban todo clase de herramientas, sachos, rastrillos, hachas, etc. es decir, toda herramienta metálica.
Una de las tareas principales era la de afilar la reja del arado, que se utilizaba en la labor de la sementera, es por ello, por lo que la fragua la unimos al anterior artículo de la sementera.
¿Qué es la reja?, es la parte metálica que se adosa a la punta del arado para que fuese rompiendo la tierra, esta era imprescindible en la sementera.
Después de la jornada, por la noche había que ir a la fragua, a afilar la reja. Como se juntaban todos los labradores, había que hacer cola, el último algunas veces no le tocaba hasta las 11 ó las 12 de la noche.

La organización en la fragua era la siguiente, organizaban la camada con tres labradores.

Las rejas tenían que calentarlas el herrero en la hornilla, con carbón de brezo que era el que más calor generaba, este carbón se avivaba con una corriente de aire, que proporcionaba un fuelle, este fuelle lo movía el labrador más viejo y a esta acción se le denominaba sonar.

La reja en la hornilla se calentaba al rojo vivo, el herrero la cogía con una tenaza larga y la volteaba dentro del fuego, el segundo menos viejo se ponía en el yunque, al lado del herrero, como a unos 45 grados, el labrador más joven se ponía en frente del herrero con el mazo más gordo, pues bien, al sacar el herrero la reja del fuego, intervienen cada uno con un mazo, machando a toda velocidad, pues hay que aprovechar mientras la reja está caliente.

Cuando el maestro herrero se dispone a coger su martillo, el labrador que está al lado se retira, y sigue el que está enfrente, hasta que el herrero repiquea con su martillo en el yunque, esto quiere decir que dejen de machar, quedando el herrero solo afinando la punta de dicha reja, después de esta operación hay que templarlas, metiéndolas en agua, para que coja el temple (endurecer), de esta forma se iban afiliando las rejas de los tres labradores que formaban cada camada.
En la fragua, también, se hacia otra operación que era más costosa de realizar, era echar a la reja una empicadura, la reja con el trabajo se iba gastando, ya no tenía suficiente material para ir afilándolas, entonces se procedía a empalmarlas con un trozo de hierro.
En esta operación el herrero tenía que ser muy hábil , calentando las dos piezas, igualando los puntos de fusión para que se pegaran, tenían que igualar las caldas y no pasarse para que el hierro no se derritiera y formara, lo que se llama moco de fragua, después de pegada la empicadura y se procedía a afilar la reja como lo anteriormente indicado.
La fragua, la única luz que tenia era la que daba la hornilla, como no se veía y no daba mucho tiempo a apuntar el trabajo realizado, el herrero tenía el siguiente sistema para controlar el trabajo: en una tabla, se ponía una púa por cada labrador y al lado su nombre, en la púa se iban poniendo unas anillas, que indicaban el numero de afilados de ese labrador.
Esta era una de las actividades de la noche del herrero, por el día se dedicaba a hacer cerraduras, llaves, cucharas herreñas, badilas, estrebedes, etc.

Otra actividad que hacía era deshollinar las chimeneas, para esto cogía la escopeta y disparaba dos tiros dentro de ella y el hollín caía al suelo por los disparos.      

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